martes, 10 de marzo de 2015

Y este año, ¿qué hacemos en vacaciones?

Aunque este año no hay vacacionales, les proponemos la opción de que los chicos vengan una vez por semana a divertirse leyendo.  En cada sesión habrá una lectura alfabética, como también de imágenes; escribiremos narrativa y poesía; haremos dibujos, trabajos manuales y jugaremos con las palabras.

Los jueves por la tarde serán para los jóvenes de 12 a 15 años que quieran releer estos tres clásicos: El Principito, Alicia en el País de las Maravillas y El Mago de Oz en cinco sesiones. 

La lectura creativa permite que los chicos puedan experimentar de manera más cercana una experiencia literaria compleja, aquella que no se queda en la lectura pero en la investigación y en la creación y que une a otras ramas del arte con los libros.

Los viernes son de diversión pura: leeremos, jugaremos, construiremos nuestros propios personajes y escribiremos historias. Aprenderemos la estructura básica de las historias que nos servirá para leer libros y películas, en fin, siempre nos divertimos con las historias de grandes escritores como Gianni Rodari y Roald Dahl.

Y sea con los niños o sea con los jóvenes en este espacio siempre, siempre, conversamos de libros.



Taller para jóvenes
Jueves 19 de marzo
15h30 a 17h30
5 sesiones
Costo: $75 todo el taller

Viernes para niños
Viernes 20 de marzo
15h30 a 17h30
4 sesiones
Costo: $60 todo el taller
$25 sesión individual incluidos todos los materiales

Más información en ade@palabralab.com
*Descuentos para hermanos.

sábado, 28 de febrero de 2015

Nos vemos en Quito

En diciembre este espacio cultural propuso iniciar un reto de lectura cuya única pretensión era que le demos prioridad a este hábito, para algunos perdido, para otros simplemente cuestión de ordenar las lecturas y seguir con el gusto.  No sé qué piensen ustedes pero yo siempre digo que leer no nos hace mejores personas, pero sí nos hace más empáticas, nos obliga a salir del perímetro que nos rodea para conocer mundos ficcionales que, a lo mejor, sin el libro, no llegaríamos a conocer; nos invita a ponernos, durante los minutos que sostenemos el libro y leemos, en los zapatos del otro, y esa sí es una de las ventajas que encuentro en la lectura.

La encuesta que acompañaba el #RetoLibro2015 me ayudó a conocer qué cosas les interesaba leer, así que decidí armar un club de lectura en Guayaquil, en el que de paso comentamos películas.  Esta convocatoria logró juntar a dos clubes: el de los martes, que lo dirijo yo, Adelaida Jaramillo, directora de palabra.lab y a un semestre de egresar de la carrera de literatura; y el de los miércoles, que lo dirige la Miss Gaby Silva, profesora y amante de la literatura.  Sin embargo mucha gente de otras ciudades se interesó en el club y ahí estamos, iniciándolo con mucho entusiasmo en Quito, para luego de esa experiencia atrevernos a avanzar a otras ciudades.

Quienes estén interesados en el Club de Lectura de palabra.lab en la capital, les cuento que comienza el 28 de abril a las 10 am y que empezamos leyendo a Etgar Keret.  Los que quieran unirse al segundo ciclo en Guayaquil, iniciamos el 31 de marzo a las 7:30 pm con Jorge Franco. A continuación les dejo algunos datos adicionales, pero siempre pueden escribirme un correo para solicitar más información.

Jorge Franco.  Fuente: www.pulzo.com



Periodicidad: lectura de un libro quincenal.
Costo: $50 por cuatro sesiones.
Información: ade@palabralab.com

lunes, 19 de enero de 2015

Nunca leí a Adolfo Macías Huerta

Regresamos con las novedades de la literatura ecuatoriana presentando al escritor Adolfo Macías Huerta.

Fuente: www.eluniverso.com

Con el nuevo año retomamos la lectura de autores ecuatorianos, así que la propuesta de palabra.lab para este primer conversatorio es escuchar a Adolfo Macías Huerta, dos veces ganador del Premio Nacional Joaquín Gallegos Lara por su libro de cuentos "El Examinador" en 1995, y en el 2010 por su novela "El grito del hada".

Acompáñennos en Estación Libro Abierto (Malecón de Entre Ríos, frente al Edif. Relax) el miércoles 21 de enero a las 19h00, para escuchar a Adolfo en una conversación con el escritor Juan Carlos Cucalón y con la directora de palabra.lab, Adelaida Jaramillo.


Por confirmar si esa noche habrán libros del autor, pero con seguridad está en todas las librerías.
Gracias por apoyar este espacio de difusión de la literatura ecuatoriana.



Sobre el autor y su obra

Adolfo Macías Huerta
(Guayaquil 1960)

Ganador del Premio Nacional Joaquín Gallegos Lara por su libro de cuentos El Examinador (año 1995), Adolfo Macías ingresa al género de la novela con Laberinto junto al mar (Editorial Planeta, 2001). Su segunda novela, El dios que ríe (Casa de la Cultura Ecuatoriana, 2007), muestra un ensamble de géneros diversos, hábilmente entrelazados en una trama que oscila entre la fantasía y la realidad, mostrando algunas de sus obsesiones: la presencia de personajes femeninos arrebatadores, el absurdo existencial, el desborde del erotismo y la ironía social. Posteriormente publica La vida oculta (El Conejo, 2009), novela de trama policial y metafísica, con la cual prosigue una fusión formal entre la narrativa, la fotografía y el diseño gráfico. Con su cuarta novela, El grito del hada (Eskeletra, 2010), se hizo nuevamente acreedor al premio Joaquín Gallegos Lara al narrar las peripecias de un grupo de artistas en Quito, durante los años ochenta. Su segundo libro de cuentos, Cabeza de Turco, fue publicado en el año 2011 por Editorial El Antropófago y contiene una colección de relatos relacionados a la magia y la historia de las religiones. Su última novela en publicarse es la comedia titulada Precipicio portátil para damas (Seix Barral, 2014). Pensión Babilonia fue galardonada en el 2013 como mejor novela por el Sistema Nacional de Fondos Concursables del Ministerio de Cultura del Ecuador.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Paso relámpago de Alberto Chimal por la Ciudad Mínima

Monterroso había escrito sobre el rayo que cayó dos veces en el mismo sitio, pero en el caso de Alberto, esperamos ansiosos la llegada del relámpago de la fantasía y de la ficción brevísima que nos propone para este festival.

Los días lunes 13 y martes 14 de octubre, Estación Libro Abierto lo recibe con sus ávidos talleristas para tomar un curso relámpago de narrativa de imaginación fantástica en la que los asistentetendrán un panorama somero de las posibilidades de la imaginación fantástica como recurso narrativo, aplicable tanto dentro como fuera de "géneros" previamente establecidos, a partir de lecturas escogidas y ejercicios.  Los asistentes deben solicitar las lecturas previas enviadas por Alberto para tomar el taller.  El costo del curso es de $100, más información sobre el curso pueden solicitarla a estacionlibroabierto@gmail.com

También dictará un taller de twitteratura con ejercicios prácticos in situ, los interesados deben solicitar los requisitos a andrea@palabralab.com pues se requiere de una lectura previa y del envío de tres encadenados. Ese taller se dictará la noche del lunes 13 de octubre.  El costo del taller es de $45.


No se pierdan las actividades de Ciudad Mínima que este año unen a la web con la literatura.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Reseña: Lo que no tiene nombre

Una madre y su hijo. Una enfermedad y una sociedad que ignora, que calla. Piedad Bonnett, reconocida escritora colombiana, nos cuenta la historia de su hijo y su sufrimiento, desde una voz narrativa que trata de alejarse de la pérdida personal para hacer una denuncia.
Con la abrupta partida de Daniel, su hijo, Bonett hurga en el dolor, haciendo una disección de lo sucedido con él, y su enfermedad; el chico que habia sido, y que fue durante aquellos años de tratamiento psiquiátrico. Entre toda esa maraña de sucesos, quería encontrar alguna pista para su fatídica decisión, sus últimas horas y así acercarse más a él y su incomprendido mundo. A través de sus páginas nos convertimos en esa madre, sentimos la angustia de no saber, de vivir en un mundo tambaleante y tormentoso. Y llegamos a él, no al hijo, al hombre, su talento y arte.


Bonnett, recuerda un fragmento de uno de sus poemas, el cual la une a su actual estado de duelo:
"Hace ya muchos años, cuando Daniel era todavía un niño, escribí un poema titulado "La noticia". En él hablo de cómo por la ventana abierta, en un día o una noche cualquiera,
la ola entra alocada, dando tumbos,
[...]
la ola con su paréntesis vacío para siempre
que viene a recordarnos que vivir era esto,
que hacia ese lugar desde siempre veníamos.
A ese lugar acabo de llegar, a mis sesenta años recién cumplidos. Y Daniel es mi paréntesis vacío."

"Lo que no tiene nombre" no sólo nos adentra a la vida personal de su autora sino también a la fragilidad humana, a esa fragilidad mental del ser, pero también al silencio de la sociedad ante las enfermedades mentales y su no aceptación al suicidio.  Un tema tan delicado e íntimo, que nos hace reflexionar en esa batalla silenciosa, del día a día, entre la vida y la muerte y en los problemas mentales que puede sufrir cualquier persona cercana a nosotros.

"Lo que no tiene nombre"
Piedad Bonnett
Alfaguara 2013






Reseña de @peperina79

Cuento: Rendición de cuentas

El espacio en un texto de narrativa debe tener una función, describir el espacio por describir el espacio es desperdiciar la oportunidad de contar cómo es un personaje, su origen, por dónde se mueven los personajes.  Es una pauta estructural.  Los talleristas de disparadores creativos II hicieron un ejercicio de textos priorizando la descripción del espacio, y de este ejercicio sale el texto de José Sánchez:

RENDICION DE CUENTAS

Había 47 barrotes. Entre cada uno mediaba una distancia de 21 o 22 centímetros. Lo sé, porque es la cantidad de centímetros que caben desde la punta de mi pulgar – cualquiera de los dos – hasta el extremo más alejado de mi índice con una ligera curvatura. Así cabía mi mano entre cada uno de los barrotes. Si estiraba mi índice por completo hasta podía rodear esos pedazos de metal que nos separaban del pasillo. Dentro, al otro extremo frente a los barrotes, el pequeño hueco abierto a dos metros y medio de altura desde el piso, al que muchos llamaban ventana, permitía que el sol ingrese. Bueno, sus rayos. La luz que provocaba iluminaba un rectángulo pequeño sobre el piso muchas veces húmedo, entre las 9h35 am y las 10h10 am. Casi todos los días. En esta ciudad casi nunca llueve y pocas veces las nubes aparecen como cortinas grises colgadas del cielo. Todos teníamos nuestro turno al sol. El mío era los martes.

Los bloques en la pared norte eran 1619. La primera vez que hice el cálculo me pareció que eran 1632. El resultado estaba contaminado de la esperanza de los primeros días. Aún de las primeras semanas. Durante ellas me repetí siempre que 1632 sería el número máximo de días que estaría allí. Al llegar al día 1633 empecé a contar los bloques uno por uno. La primera vez conté las filas y columnas y las multipliqué entre ellas: 51 de largo por 32 de alto. Pero luego de contar los bloques llenos de moho, descubrir hendiduras entre ellos, verificar que no todos tenían el mismo largo: pasó algo extraño. Puede parecerle increíble, pero algunos de los bloques, se expandían cuando entraba un nuevo ser deshumanizado, otros se contraían cuando alguno dejaba de luchar y moría dentro. Unos pocos desaparecían.  Con mucho esfuerzo se podía lograr imaginar a través de ellos el camino de pavimento rodeado de árboles de plátano por el que solía caminar en su juventud. Luego de varios recuentos, algunos con los ojos cerrados y utilizando la visibilidad que da el tacto, descontando los bloques cortados al final de la pared y los retirados para empotrar la tubería del inodoro y lavabo cerca  de la intersección con la pared oriental – a 34 centímetros –, concluí, que habían 1619. El número me pareció una coincidencia abrumadora y triste, tal vez por eso mis recuentos. Mi padre nació un primero de junio de 1919. ¿No le parece a usted que tener una pared que le recuerde a su padre, y su cara de desgarro y decepción todo el tiempo, justo allí dentro, donde el tiempo, lo único que uno tiene, es interminablemente cruel?  Y a la vez, pensar en esa pared, en mi padre, en él como sobreviviente, me dio fuerza muchas veces. Él estuvo en la Gran Guerra, ¿sabe? Le fue tan bien que cuando sucedió la revolución cubana hasta lo enviaron en calidad de espía. Un escocés, de barba roja, piernas entrenadas para el asalto, manos de trabajo, ojos profundamente verdes, puros, como de cañaveral, cansado del frío, desembarcó en el Caribe e inmediatamente se enamoró de mi madre y de la Argentina. Mi madre era argentina, de nacionalidad y de nombre. Y se quedó acá. Acá en Latinoamérica, quiero decir. Porque juntos la recorrieron entera, creo que detuvieron su viaje justamente aquí porque yo no podía viajar más. Nunca fui tan fuerte como mi padre, pero sí que quería sobrevivir allí dentro. Seguro que no era el paraíso, hasta puede ser que se pareciese más al infierno –sobre todo por los gritos en la madrugada, entre las 04h00am y las 04h30 am–, pero tampoco era tan duro como permanecer en la frontera polaca en 1940. Ni en el Atlántico en el 58. Había que resistir o dejarse ir, pero luego volver… Dentro, Alberto siempre nos lo decía: “Ten el coraje de irte a la mierda y el valor para regresar”.  Irse a la mierda era una obligación.

El wáter era blanco y amarillento. Intentábamos mantenerlo limpio o aceptable, pero bueno, comprenda que para 30 personas en 225 metros cuadrados es más complicado mantener la higiene que quitar vidas. Reste usted el espacio que ocupaban las 20 camas y 10 personas que a menudo dormían en el suelo, y verá que de pie, nos quedaba un poco más de un metro cuadrado por persona. No intente imaginarse el olor. Hedor. Porque no lo podrá hacer. En eso también nos distinguíamos del infierno. El infierno debe oler mejor. No teníamos basurero, y el papel de baño –cuando había papel de baño– lo amontonábamos debajo del lavabo. Si lo lanzábamos por la ventana no se hacía esperar el remojón de agua fría con la manguera a presión. Puta manguera a presión. Todos deseábamos al unísono que se reventase en la mano del salvaje guía penitenciario. Aunque fuera sólo una vez. Un poco de alivio, pero no. El deseo nunca es suficiente. Si alguien lo lanzaba entre las rejas hacia el pasillo, y era visto por el guía, este le obligaba a comerse el mismo papel frente a todos, bajo pena de una manguereada general y permiso para la venganza colectiva. Por eso lo mejor era dejarlo todo bajo el lavabo. No podíamos sacar la basura, salvo cada mes, en los días de visita conyugal, cuando llegaban prostitutas, esposas, amantes y transexuales, para hacer una orgía de doscientos veinte y cinco metros cuadrados. Si le dijera que con el tiempo hasta de eso perdí el interés.

La pared de la ventana estaba compuesta de 1623 bloques y bajo el hueco de luz sombría, nos acompañaban permanentemente dos afiches. El uno una fotografía de Marilyn Monroe en la película “Los hombres las prefieren rubias”, y el otro un calendario del 2002 con la fotografía de una mujer desnuda y exageradamente voluptuosa que yo mismo coloqué un año después de mi ingreso. Era nuestro rincón pornográfico. Y frente a él nos desahogábamos también por turnos. A ese rito estúpido lo llamaba: “Mis tardes de domingo junto a Marilyn”.

En la pared sur, la más llena de bloques (1635), se apoyaban dos sillas resistentes de metal oxidado. La una era la silla de ruedas sin ruedas de quien en vida fue Polo, y la otra una silla de metal oxidado que no podía moverse sin romperla por estar clavada al piso. Una medida justa si se toma en cuenta que la mayoría de los usuarios son delincuentes, ¿no le parece? En la silla que era de Polo solía dormir Edinson y en la oxidada Marcelo. La de Polo, ahora de Edinson, era la más cómoda, pues su posición permitía arrimar la cabeza a los barrotes.

Detrás de esa frontera de acero había un corredor largo iluminado con luz blanca, coronado por la “puerta de la realidad”. Así le decíamos. Por esa puerta, y por orden del director que intentaba confundirnos por pura malicia, salíamos cada 33 días, no 30, ni cada fin de mes, por una hora y diez minutos a constatar que el mundo aún no se acababa. Y por allí entraban nuestras y nuestros amantes también, trayendo noticias sobre el país, los vecinos, los padres, los hijos, los olvidados, los recordados, los migrantes, los nuevos impuestos, las nuevas quejas, a veces un paquete de cigarrillos y paquetitos de marihuana que podíamos vender o consumir según el estado de ánimo del día… No le he hablado de la iluminación en la celda, ¿verdad? Es que no la teníamos. Así era, así era el famoso penal García Moreno, recién desalojado. Ahora se lo ve así, queriendo olvidar y ser museo.

-          -Me sorprende su precisión don Antonio.

Vaya… es la primera vez que me río de la inocencia de alguien en mucho tiempo. Estuve allí, encerrado, incomunicado, violentado, violentando, traficando, interrumpiendo, golpeando, defendiéndome, sobreviviendo. Sobreviviendo por 12 años, 8 meses, 3 días y 16 horas. Porque a un vecino le pareció que yo fui quien salió corriendo de una casa. Porque la talla de mi zapato podría haber sido la misma que la de las huellas de sangre donde doña Emma. Porque a tres personas les pareció haberme escuchado decir, en un momento de ira, que ojalá se muera la vieja. Porque el jurado dijo que “es plausible que el sospechoso haya estado fuera de su domicilio entre las 3 y 4 de la madrugada, pues su esposa estaba dormida”. Porque mi esposa, que a los 6 años al fin se quitó la máscara y se fue a vivir con el ex marido de Emma, dijo que no sabía si esa noche me había sentido llegar. Porque el juez y el fiscal no pudieron precisar si Emma se cayó o la envenenaron porque el marido no permitió la autopsia… Estuve allí porque a nadie le dio la gana de precisar nada. ¡No me diga que le sorprende mi precisión, por dios! que es lo único que me queda.


Pepe

miércoles, 20 de agosto de 2014

Nuevo taller y nuevo espacio: Leamos Alicia en Estación Libro Abierto

Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas es uno de los libros clásicos de la literatura para jóvenes, y la influencia de esta historia escrita hace casi dos siglos por el inglés, Lewis Carroll, podemos encontrarla inmersa tanto en la literatura como en el cine o la moda.

Este taller hará un recorrido por las principales metáforas que presenta el autor, a través de comentarios de lectura, la redacción de textos creativos, la proyección de material audiovisual, e incluso la preparación de recetas que harían feliz a la pequeña Alicia.

No es necesario que los chicos hayan leído el libro, pues acompañaré su lectura en cuatro sesiones en las que revisaremos su contexto histórico, revisaremos las metáforas que nos plantea Carroll con su obra y con sus personajes, escribiremos textos sin sentido, repasaremos la influencia del autor en la literatura, música, fotografía, videos, cine, moda, y prepararemos una receta que nos sirva para tomar el té.


Dirigido a: chicos y chicas de 12 a 16 años
Imparte: Adelaida Jaramillo
Inicio: 28 de agosto
Duración: 4 jueves de 16h00 a 17h30
Costo: $120
Traer el libro a la primera sesión
Informes: estacionlibroabierto@gmail.com

martes, 5 de agosto de 2014

Binomio: Cortázar + Parker

Uno de los objetivos de este espacio cultural es vincular a la literatura con otras ramas del arte, porque por un motivo u otro, la literatura corre en desventaja a lado del teatro, la danza, o la música, cuando nos toca pensarla como parte de nuestro día a día.

Los lectores, sin embargo, sabemos que las historias que se viven en los libros, las vivimos nosotros también, y nos es imposible hacer esta disociación, así que les proponemos un primer Binomio para probar que el cuento y el jazz habitan juntos en 'El Perseguidor' de Julio Cortázar.


Escogimos arrancar con el binomio en este mes, porque Julio nació el 26, y Charlie, el 29 de agosto.  
Escogimos este cuento porque en él hay un escritor y un músico.
Escogimos leer 'El Perseguidor' porque sin él, no se hubiera escrito 'Rayuela'.

Para celebrar el centenario de Cortázar nos acompañará el Luis Sigüenza Quintet, que tiene preparado un repertorio del saxofonista al que muchas generaciones de músicos le deben la improvisación y sus conceptos armónicos.  'Sigüi' nos dice que "existe un antes y un después de Charlie Parker en el jazz.  Antes de Bird, la gente se paraba a bailar swing, después, se sentaron a escuchar Bebop".  Y sobre Cortázar y su escritura, Ani Shua nos dice que es "apasionada por el hermetismo (que sin embargo no practi­ca), la escritura de Cortá­zar es compleja, profunda y clara, pero sueña con la oscuri­dad. Sin embargo no hay que esperar líneas rectas, iluminación cons­tante: la lengua es por momentos una explosión de luz que revela labe­rintos.  Cuesta recordarlo: tantos juegos narrativos que hoy suenan convencionales y tri­llados no existían hasta que Cortázar los inventó para poder saltar de casillero en casillero. Como todo Gran Maestro, Cortázar tuvo pocos discípulos y muchos imitadores. Su enunciado ético-estético impregna toda la literatura argentina, tal vez hasta Puig. Cuesta recordar que Cortázar no fue cortazariano".


El miércoles 27 de agosto celebramos a las letras y a la música en Diva Nicotina, a las 21h00, con lectura de fragmentos del cuento 'El Perseguidor' y con 'Au privave', 'Hot house', 'Scrapple from the apple' entre otras.

Lugar: Diva Nicotina
Fecha: 27 de agosto, 21h00
Costo: $4

martes, 1 de julio de 2014

Regresan los disparadores creativos: nivel I y II

Simone de Beauvoir dijo que escribir era un oficio que se aprendía escribiendo, y esa es la propuesta de este taller de disparadores creativos.  Durante las dos horas semanales que deben dedicarle a asistir a este espacio, deben pensar ágilmente para completar esos detonantes de creatividad y luego afinar el trabajo en casa con lectura y reescritura.

El taller inicia el sábado 19 de julio, es decir, pasando la euforia mundialista, y los requisitos para acceder a uno de los diez cupos es presentar un texto, tanto para los talleristas de DCI como para DCII, cuyo tema deben solicitar por correo.  Adicionalmente, para  los aspirantes del segundo nivel, deben haber completado el primero, y haber asistido al 70% de las clases.  (Nueva fecha de inicio: 30 de agosto)

Metodología:
El primer nivel comprende la lectura de cuentos clásicos, modernos, posmodernos, y micronarrativa; aprenderemos a diferenciar los elementos de cada uno y su estructura; y empezaremos a escribir textos breves con la finalidad de entregar un cuento corto como prueba final del primer ciclo.

El segundo nivel comprende lectura de cuentos de escritores vivos, de diferentes estilos, y tiene como objetivo escribir un cuento largo o el esquema para empezar a trabajar una novelina.

Duración:
Cada ciclo es de 5 semanas que termina con la lectura de los textos, publicados en un folleto con todos los cuentos de los talleristas.


Dicho esto, al escritor lo hace el hábito.  Los talleres sólo sirven como guía para conocer técnicas, y para descubrir que quizás hay otros estilos en los que somos mejores.


Los interesados deben escribir a ade@palabralab.com para solicitar las bases del texto que deben entregar previo al inicio del taller.


Inicio: DCI Sábado 30 de agosto de 10h00 a 12h00 / DCII Sábado 30 de agosto de 15h30 a 17h30
Costo: $60, incluye entrega de material impreso.
Imparte: Adelaida Jaramillo
Informes: ade@palabralab.com - 2691264 y 0980250253

¿Dónde estamos?


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