viernes, 26 de septiembre de 2014

Paso relámpago de Alberto Chimal por la Ciudad Mínima

Monterroso había escrito sobre el rayo que cayó dos veces en el mismo sitio, pero en el caso de Alberto, esperamos ansiosos la llegada del relámpago de la fantasía y de la ficción brevísima que nos propone para este festival.

Los días lunes 13 y martes 14 de octubre, Estación Libro Abierto lo recibe con sus ávidos talleristas para tomar un curso relámpago de narrativa de imaginación fantástica en la que los asistentetendrán un panorama somero de las posibilidades de la imaginación fantástica como recurso narrativo, aplicable tanto dentro como fuera de "géneros" previamente establecidos, a partir de lecturas escogidas y ejercicios.  Los asistentes deben solicitar las lecturas previas enviadas por Alberto para tomar el taller.  El costo del curso es de $100, más información sobre el curso pueden solicitarla a estacionlibroabierto@gmail.com

También dictará un taller de twitteratura con ejercicios prácticos in situ, los interesados deben solicitar los requisitos a andrea@palabralab.com pues se requiere de una lectura previa y del envío de tres encadenados. Ese taller se dictará la noche del lunes 13 de octubre.  El costo del taller es de $45.


No se pierdan las actividades de Ciudad Mínima que este año unen a la web con la literatura.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Reseña: Lo que no tiene nombre

Una madre y su hijo. Una enfermedad y una sociedad que ignora, que calla. Piedad Bonnett, reconocida escritora colombiana, nos cuenta la historia de su hijo y su sufrimiento, desde una voz narrativa que trata de alejarse de la pérdida personal para hacer una denuncia.
Con la abrupta partida de Daniel, su hijo, Bonett hurga en el dolor, haciendo una disección de lo sucedido con él, y su enfermedad; el chico que habia sido, y que fue durante aquellos años de tratamiento psiquiátrico. Entre toda esa maraña de sucesos, quería encontrar alguna pista para su fatídica decisión, sus últimas horas y así acercarse más a él y su incomprendido mundo. A través de sus páginas nos convertimos en esa madre, sentimos la angustia de no saber, de vivir en un mundo tambaleante y tormentoso. Y llegamos a él, no al hijo, al hombre, su talento y arte.


Bonnett, recuerda un fragmento de uno de sus poemas, el cual la une a su actual estado de duelo:
"Hace ya muchos años, cuando Daniel era todavía un niño, escribí un poema titulado "La noticia". En él hablo de cómo por la ventana abierta, en un día o una noche cualquiera,
la ola entra alocada, dando tumbos,
[...]
la ola con su paréntesis vacío para siempre
que viene a recordarnos que vivir era esto,
que hacia ese lugar desde siempre veníamos.
A ese lugar acabo de llegar, a mis sesenta años recién cumplidos. Y Daniel es mi paréntesis vacío."

"Lo que no tiene nombre" no sólo nos adentra a la vida personal de su autora sino también a la fragilidad humana, a esa fragilidad mental del ser, pero también al silencio de la sociedad ante las enfermedades mentales y su no aceptación al suicidio.  Un tema tan delicado e íntimo, que nos hace reflexionar en esa batalla silenciosa, del día a día, entre la vida y la muerte y en los problemas mentales que puede sufrir cualquier persona cercana a nosotros.

"Lo que no tiene nombre"
Piedad Bonnett
Alfaguara 2013






Reseña de @peperina79

Cuento: Rendición de cuentas

El espacio en un texto de narrativa debe tener una función, describir el espacio por describir el espacio es desperdiciar la oportunidad de contar cómo es un personaje, su origen, por dónde se mueven los personajes.  Es una pauta estructural.  Los talleristas de disparadores creativos II hicieron un ejercicio de textos priorizando la descripción del espacio, y de este ejercicio sale el texto de José Sánchez:

RENDICION DE CUENTAS

Había 47 barrotes. Entre cada uno mediaba una distancia de 21 o 22 centímetros. Lo sé, porque es la cantidad de centímetros que caben desde la punta de mi pulgar – cualquiera de los dos – hasta el extremo más alejado de mi índice con una ligera curvatura. Así cabía mi mano entre cada uno de los barrotes. Si estiraba mi índice por completo hasta podía rodear esos pedazos de metal que nos separaban del pasillo. Dentro, al otro extremo frente a los barrotes, el pequeño hueco abierto a dos metros y medio de altura desde el piso, al que muchos llamaban ventana, permitía que el sol ingrese. Bueno, sus rayos. La luz que provocaba iluminaba un rectángulo pequeño sobre el piso muchas veces húmedo, entre las 9h35 am y las 10h10 am. Casi todos los días. En esta ciudad casi nunca llueve y pocas veces las nubes aparecen como cortinas grises colgadas del cielo. Todos teníamos nuestro turno al sol. El mío era los martes.

Los bloques en la pared norte eran 1619. La primera vez que hice el cálculo me pareció que eran 1632. El resultado estaba contaminado de la esperanza de los primeros días. Aún de las primeras semanas. Durante ellas me repetí siempre que 1632 sería el número máximo de días que estaría allí. Al llegar al día 1633 empecé a contar los bloques uno por uno. La primera vez conté las filas y columnas y las multipliqué entre ellas: 51 de largo por 32 de alto. Pero luego de contar los bloques llenos de moho, descubrir hendiduras entre ellos, verificar que no todos tenían el mismo largo: pasó algo extraño. Puede parecerle increíble, pero algunos de los bloques, se expandían cuando entraba un nuevo ser deshumanizado, otros se contraían cuando alguno dejaba de luchar y moría dentro. Unos pocos desaparecían.  Con mucho esfuerzo se podía lograr imaginar a través de ellos el camino de pavimento rodeado de árboles de plátano por el que solía caminar en su juventud. Luego de varios recuentos, algunos con los ojos cerrados y utilizando la visibilidad que da el tacto, descontando los bloques cortados al final de la pared y los retirados para empotrar la tubería del inodoro y lavabo cerca  de la intersección con la pared oriental – a 34 centímetros –, concluí, que habían 1619. El número me pareció una coincidencia abrumadora y triste, tal vez por eso mis recuentos. Mi padre nació un primero de junio de 1919. ¿No le parece a usted que tener una pared que le recuerde a su padre, y su cara de desgarro y decepción todo el tiempo, justo allí dentro, donde el tiempo, lo único que uno tiene, es interminablemente cruel?  Y a la vez, pensar en esa pared, en mi padre, en él como sobreviviente, me dio fuerza muchas veces. Él estuvo en la Gran Guerra, ¿sabe? Le fue tan bien que cuando sucedió la revolución cubana hasta lo enviaron en calidad de espía. Un escocés, de barba roja, piernas entrenadas para el asalto, manos de trabajo, ojos profundamente verdes, puros, como de cañaveral, cansado del frío, desembarcó en el Caribe e inmediatamente se enamoró de mi madre y de la Argentina. Mi madre era argentina, de nacionalidad y de nombre. Y se quedó acá. Acá en Latinoamérica, quiero decir. Porque juntos la recorrieron entera, creo que detuvieron su viaje justamente aquí porque yo no podía viajar más. Nunca fui tan fuerte como mi padre, pero sí que quería sobrevivir allí dentro. Seguro que no era el paraíso, hasta puede ser que se pareciese más al infierno –sobre todo por los gritos en la madrugada, entre las 04h00am y las 04h30 am–, pero tampoco era tan duro como permanecer en la frontera polaca en 1940. Ni en el Atlántico en el 58. Había que resistir o dejarse ir, pero luego volver… Dentro, Alberto siempre nos lo decía: “Ten el coraje de irte a la mierda y el valor para regresar”.  Irse a la mierda era una obligación.

El wáter era blanco y amarillento. Intentábamos mantenerlo limpio o aceptable, pero bueno, comprenda que para 30 personas en 225 metros cuadrados es más complicado mantener la higiene que quitar vidas. Reste usted el espacio que ocupaban las 20 camas y 10 personas que a menudo dormían en el suelo, y verá que de pie, nos quedaba un poco más de un metro cuadrado por persona. No intente imaginarse el olor. Hedor. Porque no lo podrá hacer. En eso también nos distinguíamos del infierno. El infierno debe oler mejor. No teníamos basurero, y el papel de baño –cuando había papel de baño– lo amontonábamos debajo del lavabo. Si lo lanzábamos por la ventana no se hacía esperar el remojón de agua fría con la manguera a presión. Puta manguera a presión. Todos deseábamos al unísono que se reventase en la mano del salvaje guía penitenciario. Aunque fuera sólo una vez. Un poco de alivio, pero no. El deseo nunca es suficiente. Si alguien lo lanzaba entre las rejas hacia el pasillo, y era visto por el guía, este le obligaba a comerse el mismo papel frente a todos, bajo pena de una manguereada general y permiso para la venganza colectiva. Por eso lo mejor era dejarlo todo bajo el lavabo. No podíamos sacar la basura, salvo cada mes, en los días de visita conyugal, cuando llegaban prostitutas, esposas, amantes y transexuales, para hacer una orgía de doscientos veinte y cinco metros cuadrados. Si le dijera que con el tiempo hasta de eso perdí el interés.

La pared de la ventana estaba compuesta de 1623 bloques y bajo el hueco de luz sombría, nos acompañaban permanentemente dos afiches. El uno una fotografía de Marilyn Monroe en la película “Los hombres las prefieren rubias”, y el otro un calendario del 2002 con la fotografía de una mujer desnuda y exageradamente voluptuosa que yo mismo coloqué un año después de mi ingreso. Era nuestro rincón pornográfico. Y frente a él nos desahogábamos también por turnos. A ese rito estúpido lo llamaba: “Mis tardes de domingo junto a Marilyn”.

En la pared sur, la más llena de bloques (1635), se apoyaban dos sillas resistentes de metal oxidado. La una era la silla de ruedas sin ruedas de quien en vida fue Polo, y la otra una silla de metal oxidado que no podía moverse sin romperla por estar clavada al piso. Una medida justa si se toma en cuenta que la mayoría de los usuarios son delincuentes, ¿no le parece? En la silla que era de Polo solía dormir Edinson y en la oxidada Marcelo. La de Polo, ahora de Edinson, era la más cómoda, pues su posición permitía arrimar la cabeza a los barrotes.

Detrás de esa frontera de acero había un corredor largo iluminado con luz blanca, coronado por la “puerta de la realidad”. Así le decíamos. Por esa puerta, y por orden del director que intentaba confundirnos por pura malicia, salíamos cada 33 días, no 30, ni cada fin de mes, por una hora y diez minutos a constatar que el mundo aún no se acababa. Y por allí entraban nuestras y nuestros amantes también, trayendo noticias sobre el país, los vecinos, los padres, los hijos, los olvidados, los recordados, los migrantes, los nuevos impuestos, las nuevas quejas, a veces un paquete de cigarrillos y paquetitos de marihuana que podíamos vender o consumir según el estado de ánimo del día… No le he hablado de la iluminación en la celda, ¿verdad? Es que no la teníamos. Así era, así era el famoso penal García Moreno, recién desalojado. Ahora se lo ve así, queriendo olvidar y ser museo.

-          -Me sorprende su precisión don Antonio.

Vaya… es la primera vez que me río de la inocencia de alguien en mucho tiempo. Estuve allí, encerrado, incomunicado, violentado, violentando, traficando, interrumpiendo, golpeando, defendiéndome, sobreviviendo. Sobreviviendo por 12 años, 8 meses, 3 días y 16 horas. Porque a un vecino le pareció que yo fui quien salió corriendo de una casa. Porque la talla de mi zapato podría haber sido la misma que la de las huellas de sangre donde doña Emma. Porque a tres personas les pareció haberme escuchado decir, en un momento de ira, que ojalá se muera la vieja. Porque el jurado dijo que “es plausible que el sospechoso haya estado fuera de su domicilio entre las 3 y 4 de la madrugada, pues su esposa estaba dormida”. Porque mi esposa, que a los 6 años al fin se quitó la máscara y se fue a vivir con el ex marido de Emma, dijo que no sabía si esa noche me había sentido llegar. Porque el juez y el fiscal no pudieron precisar si Emma se cayó o la envenenaron porque el marido no permitió la autopsia… Estuve allí porque a nadie le dio la gana de precisar nada. ¡No me diga que le sorprende mi precisión, por dios! que es lo único que me queda.


Pepe

miércoles, 20 de agosto de 2014

Nuevo taller y nuevo espacio: Leamos Alicia en Estación Libro Abierto

Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas es uno de los libros clásicos de la literatura para jóvenes, y la influencia de esta historia escrita hace casi dos siglos por el inglés, Lewis Carroll, podemos encontrarla inmersa tanto en la literatura como en el cine o la moda.

Este taller hará un recorrido por las principales metáforas que presenta el autor, a través de comentarios de lectura, la redacción de textos creativos, la proyección de material audiovisual, e incluso la preparación de recetas que harían feliz a la pequeña Alicia.

No es necesario que los chicos hayan leído el libro, pues acompañaré su lectura en cuatro sesiones en las que revisaremos su contexto histórico, revisaremos las metáforas que nos plantea Carroll con su obra y con sus personajes, escribiremos textos sin sentido, repasaremos la influencia del autor en la literatura, música, fotografía, videos, cine, moda, y prepararemos una receta que nos sirva para tomar el té.


Dirigido a: chicos y chicas de 12 a 16 años
Imparte: Adelaida Jaramillo
Inicio: 28 de agosto
Duración: 4 jueves de 16h00 a 17h30
Costo: $120
Traer el libro a la primera sesión
Informes: estacionlibroabierto@gmail.com

martes, 5 de agosto de 2014

Binomio: Cortázar + Parker

Uno de los objetivos de este espacio cultural es vincular a la literatura con otras ramas del arte, porque por un motivo u otro, la literatura corre en desventaja a lado del teatro, la danza, o la música, cuando nos toca pensarla como parte de nuestro día a día.

Los lectores, sin embargo, sabemos que las historias que se viven en los libros, las vivimos nosotros también, y nos es imposible hacer esta disociación, así que les proponemos un primer Binomio para probar que el cuento y el jazz habitan juntos en 'El Perseguidor' de Julio Cortázar.


Escogimos arrancar con el binomio en este mes, porque Julio nació el 26, y Charlie, el 29 de agosto.  
Escogimos este cuento porque en él hay un escritor y un músico.
Escogimos leer 'El Perseguidor' porque sin él, no se hubiera escrito 'Rayuela'.

Para celebrar el centenario de Cortázar nos acompañará el Luis Sigüenza Quintet, que tiene preparado un repertorio del saxofonista al que muchas generaciones de músicos le deben la improvisación y sus conceptos armónicos.  'Sigüi' nos dice que "existe un antes y un después de Charlie Parker en el jazz.  Antes de Bird, la gente se paraba a bailar swing, después, se sentaron a escuchar Bebop".  Y sobre Cortázar y su escritura, Ani Shua nos dice que es "apasionada por el hermetismo (que sin embargo no practi­ca), la escritura de Cortá­zar es compleja, profunda y clara, pero sueña con la oscuri­dad. Sin embargo no hay que esperar líneas rectas, iluminación cons­tante: la lengua es por momentos una explosión de luz que revela labe­rintos.  Cuesta recordarlo: tantos juegos narrativos que hoy suenan convencionales y tri­llados no existían hasta que Cortázar los inventó para poder saltar de casillero en casillero. Como todo Gran Maestro, Cortázar tuvo pocos discípulos y muchos imitadores. Su enunciado ético-estético impregna toda la literatura argentina, tal vez hasta Puig. Cuesta recordar que Cortázar no fue cortazariano".


El miércoles 27 de agosto celebramos a las letras y a la música en Diva Nicotina, a las 21h00, con lectura de fragmentos del cuento 'El Perseguidor' y con 'Au privave', 'Hot house', 'Scrapple from the apple' entre otras.

Lugar: Diva Nicotina
Fecha: 27 de agosto, 21h00
Costo: $4

martes, 1 de julio de 2014

Regresan los disparadores creativos: nivel I y II

Simone de Beauvoir dijo que escribir era un oficio que se aprendía escribiendo, y esa es la propuesta de este taller de disparadores creativos.  Durante las dos horas semanales que deben dedicarle a asistir a este espacio, deben pensar ágilmente para completar esos detonantes de creatividad y luego afinar el trabajo en casa con lectura y reescritura.

El taller inicia el sábado 19 de julio, es decir, pasando la euforia mundialista, y los requisitos para acceder a uno de los diez cupos es presentar un texto, tanto para los talleristas de DCI como para DCII, cuyo tema deben solicitar por correo.  Adicionalmente, para  los aspirantes del segundo nivel, deben haber completado el primero, y haber asistido al 70% de las clases.  (Nueva fecha de inicio: 30 de agosto)

Metodología:
El primer nivel comprende la lectura de cuentos clásicos, modernos, posmodernos, y micronarrativa; aprenderemos a diferenciar los elementos de cada uno y su estructura; y empezaremos a escribir textos breves con la finalidad de entregar un cuento corto como prueba final del primer ciclo.

El segundo nivel comprende lectura de cuentos de escritores vivos, de diferentes estilos, y tiene como objetivo escribir un cuento largo o el esquema para empezar a trabajar una novelina.

Duración:
Cada ciclo es de 5 semanas que termina con la lectura de los textos, publicados en un folleto con todos los cuentos de los talleristas.


Dicho esto, al escritor lo hace el hábito.  Los talleres sólo sirven como guía para conocer técnicas, y para descubrir que quizás hay otros estilos en los que somos mejores.


Los interesados deben escribir a ade@palabralab.com para solicitar las bases del texto que deben entregar previo al inicio del taller.


Inicio: DCI Sábado 30 de agosto de 10h00 a 12h00 / DCII Sábado 30 de agosto de 15h30 a 17h30
Costo: $60, incluye entrega de material impreso.
Imparte: Adelaida Jaramillo
Informes: ade@palabralab.com - 2691264 y 0980250253

martes, 27 de mayo de 2014

Taller de periodismo narrativo con Diego Fonseca

El periodista y editor, Diego Fonseca, dictará un taller express en palabra.lab para planificar y editar en periodismo narrativo, los días 9 y 10 de junio:

Diego Fonseca es editor asociado de la revista Etiqueta Negra, ex editor de América Economía y creador de la antología de crónicas y ensayos recientemente publicada 'Crecer a golpes: Crónicas y ensayos a cuarenta años de Allende y Pinochety 'Sam no es mi tío: veinticuatro crónicas migrantes y un sueño americano'.

TALLER DE PERIODISMO NARRATIVO: El tacto de un buzo de profundidad
Foto: Guacamole Project/FNPI

MECÁNICA GENERAL 
Trabajo sobre lecturas, conversación con el profesor y revisión de textos. Los participantes podrán enviar con anticipación un texto de hasta 3,000 palabras que será editado durante el taller. La sesión incluirá preguntas y respuestas sobre los textos presentados y otros temas de interés de los alumnos. 


DÍA 1 
Mañana – 10.00 am a 12.30 pm 
Introducción / Lectura 
Presentación del taller – Discusión / Q&A sobre el taller y narrativa en general 
Tarde – 2.00 pm a 7.00 pm 
Revisión de textos – Estructura narrativa 
Edición 

Objetivos 
Introducir la temática general del curso. Establecer, con ejemplos, el marco del taller: el periodismo narrativo como eje central y el mayor enfoque en edición en la narrativa tradicional. Edición, en vivo, de los textos enviados, con anticipación, por los participantes. 


DÍA 2 
Mañana – 10.00 am a 1.00 pm 
Revisión de textos – Estructura narrativa 
Edición 

Objetivos 
Edición, en vivo, de los textos enviados, con anticipación, por los participantes. Consultas de final de curso.

PARTICIPANTES 
Periodistas y editores interesados en producción de textos de long format
Cupo limitado. 

TARIFAS 
US$ 250 por participante, incluye materiales y refrigerios.

Nota: El profesor podría seleccionar algunos textos para proveer devoluciones posteriores a la finalización del taller. Cupo mínimo para realizar el taller: 7 inscritos.


Bio de Diego

Nació en Argentina en 1970. Vive en Washington, DC. Es periodista desde 1989. Fue reportero especializado en política y editor de economía y finanzas. 

Es editor asociado de la revista de crónicas Etiqueta Negra y se desempeñó como editor general para América Latina de AméricaEconomía, la principal revista latinoamericana de economía y negocios, y como editor adjunto de MercadoCórdoba, en Argentina. 


En no-ficción, es editor de Crecer a golpes: Crónicas y ensayos a cuarenta años de Allende y Pinochet y de Sam no es mi tío: veinticuatro crónicas migrantes y un sueño americano, y autor de Joseph Stiglitz detiene el tiempo. Su trabajo en ficción incluye los libros de relatos y cuentos El azar y los héroes, El último comunista de Miami South Beach.  



Ha publicado en diversos medios internacionales, como GatopardoExpansión,Domingo/El Universal Emeequis de México; El Malpensante SoHo, en Colombia;Orsai, en España; Página/12, en Argentina; BNAmericas, de Chile; y Prodavinci, de Venezuela, entre otros. 

Diego fue creador y director de la revista de crónicas de L&S Lúk y ha asesorado y dirige proyectos de comunicación y periodismo digital en Estados Unidos, México, Argentina, Chile y Perú. Fue productor de radio y TV de los ciclosObjetivos Al fin y al cabo, distinguidos con los premios Martín Fierro en Argentina. 

Licenciado en comunicación por la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina, Diego tiene un MBA del Instituto de Empresa Business School, de Madrid, y estudios en posgrado en Georgetown University y en INCAE Business School de Costa Rica. Ha sido profesor visitante de FLACSO Ecuador.

Diego Fonseca es periodista desde 1989 y tiene estudios de posgrados en IE Business School y Georgetown University. Vive en Estados Unidos. 

Nunca leí a Leonardo Valencia



Aprovechando la visita del escritor a nuestro país, nos reunimos para conversar sobre "El libro flotante de Caytran Dölphin", un libro que nos presenta un Guayaquil distópico y en el que se desplazan . Leonardo escribe novela, cuento, ensayo; y traduce. Los invitamos a acompañarnos en esta conversación el miércoles 28 de mayo a las 20h00 en la Biblioteca Erwin Buendía de la Universidad Casa Grande. Se podrá adquirir la obra del autor.

Gracias por aceptar este espacio para difundir la literatura ecuatoriana.

jueves, 24 de abril de 2014

Nunca leí a Huilo Ruales

El segundo conversatorio que proponemos alrededor de la obra de un escritor ecuatoriano es "Nunca leí a Huilo Ruales", con quien conversaremos la crítica literaria Cecilia Ansaldo y yo, Adelaida Jaramillo, directora de este espacio.  La más reciente publicación del escritor es la novela "Edén y Eva", primera de la trilogía Los Kitos infiernos, obra con la que el autor nos propone una metáfora sobre lo que sería cualquier ciudad metropolitana, materializada en el texto como Quito.

http://www.elcomercio.com/cultura/Mariscal-Ruales-Patricio-Teran-COMERCIO_ECMIMA20130905_0013_4.jpg

Acompáñennos en palabra.lab el miércoles 30 de abril a las 19h30, para escuchar a Huilo.

Hulio Ruales Hualca

Huilo Ruales Hualca (1947, Ibarra, Ecuador). Suscitador de grupos y talleres literarios. Narrador y poeta. Ha publicado Y todo este rollo también a mí me jode“ (Cuentos. Editorial El Conejo. Ecuador), Loca para loca la loca (Cuentos. Editorial Eskeletra), Fetiche y Fantoche (Cuentos. ediciones PUCE), Historias de la ciudad prohibida (Cuentos. Colección Antares). Maldeojo (Novela. editorial Parásito, España). Cuentos para niños perversos (relatos. Ediciones Cuarto creciente).Poesía: El ángel de la gasolina (editorial Eskeletra). Tres de sus piezas de teatro han sido llevadas a escena: Añicos (Grupo Malahierba, Quito, Ecuador); El que sale al último que apague la luz (Groupe La Piscine, Dunkerke, Francia); Satango (Groupe Cornét a Dés. Toulouse, Francia).

Su novela Maldeojo ha sido traducida al alemán (Editorial Horlemann).

Ha obtenido varios premios entre los que se destacan : Premio hispanoamericano Rodolfo Walsh (1982) Premio Ultimas noticias (1984). Premio Joaquín Gallegos Lara (1987) Premio nacional de literatura Aurelio Espinoza Pólit(1994).

La versión alemana de Maldeojo fue una de las dos obras latinoamericanas seleccionadas para integrar Literatureklub del año 2000 (Colección en lengua alemana de Literatura No-Europea)

Consta en innumerables antologías.

Coordinador de talleres literarios en Francia

(Tomado del blog http://bernardagui.blogspot.com/2011/06/huilo-ruales-y-su-lenguaje-frondoso-y.html)

¿Dónde estamos?


Ver Dr Teodoro Maldonado Carbo en un mapa ampliado