Palabralab: ficción
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lunes, 17 de diciembre de 2012

Fin del mundo del fin - Julio Cortázar

Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas. Primero las bibliotecas desbordarán de las casas, entonces las municipalidades deciden (ya estamos en la cosa) sacrificar los terrenos de juegos infantiles para ampliar las bibliotecas. Después ceden los teatros, las maternidades, los mataderos, las cantinas, los hospitales. Los pobres aprovechan los libros como ladrillos, los pegan con cemento y hacen paredes de libros y viven en cabañas de libros. Entonces pasa que los libros rebasan las ciudades y entran en los campos, van aplastando los trigales y los campos de girasol, apenas si la dirección de vialidad consigue que las rutas queden despejadas entre dos altísimas paredes de libros. A veces una pared cede y hay espantosas catástrofes automovilísticas. Los escribas trabajan sin tregua porque la humanidad respeta las vocaciones, y los impresores llegan ya a orillas del mar. El presidente de la república habla por teléfono con los presidentes de las repúblicas, y propone inteligentemente precipitar al mar el sobrante de libros, lo cual se cumple al mismo tiempo en todas las costas del mundo. Así los escribas siberianos ven sus impresos precipitados al mar glacial, y los escribas indonesios etcétera. Esto permite a los escribas aumentar su producción, porque en la tierra vuelve a haber espacio para almacenar sus libros. No piensan que el mar tiene fondo, y que en el fondo del mar empiezan a amontonarse los impresos, primero en forma de pasta aglutinante, después en forma de pasta consolidante, y por fin como un piso resistente aunque viscoso que sube diariamente algunos metros y que terminar por llegar a la superficie. Entonces muchas aguas invaden muchas tierras, se produce una nueva distribución de continentes y océanos, y presidentes de diversas repúblicas son sustituidos por lagos y penínsulas, presidentes de otras repúblicas ven abrirse inmensos territorios a sus ambiciones etcétera. El agua marina, puesta con tanta violencia a expandirse, se evapora más que antes, o busca reposo mezclándose con los impresos para formar la pasta aglutinante, al punto que un día los capitanes de los barcos de las grandes rutas advierten que los barcos avanzan lentamente, de treinta nudos bajan a veinte, a quince, y los motores jadean y las hélices se deforman. Por fin todos los barcos se detienen en distintos puntos de los mares, atrapados por la pasta, y los escribas del mundo entero escriben millares de impresos explicando el fenómeno y llenos de una gran alegría. Los presidentes y los capitanes deciden convertir los barcos en islas y casinos, el público va a pie sobre los mares de cartón a las islas y casinos donde orquestas típicas y características amenizan el ambiente climatizado y se baila hasta avanzadas horas de la madrugada. Nuevos impresos se amontonan a orillas del mar, pero es imposible meterlos en la pasta, y así crecen murallas de impresos y nacen montañas a orillas de los antiguos mares. Los escribas comprenden que las fábricas de papel y tinta van a quebrar, y escriben con letra cada vez más menuda, aprovechando hasta los rincones más imperceptibles de cada papel. Cuando se termina la tinta escriben con lápiz etcétera; al terminarse el papel escriben en tablas y baldosas etcétera. Empieza a difundirse la costumbre de intercalar un texto en otro para aprovechar las entrelíneas, o se borra con hojas de afeitar las letras impresas para usar de nuevo el papel. Los escribas trabajan lentamente, pero su número es tan inmenso que los impresos separan ya por completo las tierras de los lechos de los antiguos mares. En la tierra vive precariamente la raza de los escribas, condenada a extinguirse, y en el mar están las islas y los casinos o sea los transatlánticos donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán.


Fuente: http://www.literaberinto.com/cortazar/findemundodel_fin.htm

martes, 13 de diciembre de 2011

Decálogo Progresivo - Leonardo Valencia

1. Un cuento es un fantasma con esqueleto.
2. Un cuento es un bote que navega sin prisa sobre un mar en calma. Cuento-deriva. En el trayecto el bote ha soltado minas  que explotan con efecto retardado.
3. Un cuento siempre alude a otro cuento, lo copia, lo amplia, lo refuta o lo devora. Es un origen que mantiene el núcleo de su origen.
4. Mira fijamente, durante diez minutos, una calle, un rostro o una mano. Brotarán tantos cuentos que tendrás que cerrar los ojos. Pero ya será demasiado tarde para rehuir de su escritura.
5. La información por sí sola no sirve en un cuento. La emoción por sí sola tampoco. Pero una mínima información aplicada con pincel a la emoción de un personaje hace a un cuento inolvidable.
6. Si tienes un problema con tu cuento, convierte el problema en parte del cuento. El problema es lo más original que tienes. Si son seis problemas, mucho mejor.
7. Un cuento es una bola de nieve que cae por la ladera de una montaña arrastrando lo que encuentra a su paso. Tendrá varios finales.
8. En un cuento-alud no sólo debes preocuparte de la corriente tumultuosa de la trama. Mira el paisaje que la rodea, detente, respira, rescata un ruidito –por ejemplo, la estridulación de un grillo- y luego vuelve a la corriente. Esta es la diferencia entre redactar y escribir.
8.1 Nota: en la nieve no hay grillos.8.2 Nota: en tu cuento puede haber grillos en la nieve, pero debes describir cómo llegó hasta allí, mencionar que es un grillo macho -son los que hacen ruiditos para llamar a las hembras- y que está encerrado en una cajita de marfil, plástico o bambú, mejor aún si la de marfil o bambú están talladas.8.3 Sí, he dicho ruiditos.
9. El tic de un personaje no es su comienzo, sino su largo, meditado, condenatorio final. Piensa en Walter Mitty y el señor Bidwell. Ambos personajes son de cuentos de James Thurber.
10. Cuando declaren que el cuento es superior a la novela, no digas nada. Cuando declaren que la novela es superior al cuento, tampoco digas nada. Nunca digas nada. Escribe.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Leonardo Valencia y su arte de escribir ficción

Cuando declaren que el cuento es superior a la novela, no digas nada. Cuando declaren que la novela es superior al cuento, tampoco digas nada. Nunca digas nada. Escribe.
-Leonardo Valencia

El martes 20 de diciembre a las 19h00 en la Sala de Usos Múltiples de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Guayaquil, el escritor Leonardo Valencia realizará el conversatorio "El arte de escribir ficción" organizado por palabra.lab

Les dejo el enlace de tres cuentos de La luna nómada, libro cuya reedición, a cargo de Alfaguara, presentará el escritor en Ecuador para estas fechas y que estará disponible el día del evento.

Mucho les agradeceré que le den a conocer esta información a otras personas interesadas.

Más informes escribir a: ade@palabralab.com


Breve biografía del autor:


Leonardo Valencia (Guayaquil, 1969). Residió en Lima cinco años y en Barcelona desde 1998. Ha publicado el libro de cuentos progresivo La luna nómada (1995) por el que ha sido incluido en más de una docena de antologías. Se dio a conocer como novelista con El desterrado, publicado en España el año 2000. Su segunda novela, El libro flotante de Caytran Dölphin (2006) desarrolla en paralelo un innovador experimento narrativo en internet, www.libroflotante.net, realizado en colaboración con el artista digital Eugenio Tisselli. Con el crítico Wilfrido Corral publicó la antología Cuentistas hispanoamericanos de entresiglo (McGraw Hill, 2005). También ha publicado el libro de ensayos El síndrome de Falcón. Su novela más reciente es Kazbek, editada en España por Funambulista y en Argentina por Eterna Cadencia. Fue seleccionado para el Hay Festival de Bogotá 39 como uno de los 39 autores más destacados de la actual literatura latinoamericana.

Es profesor de escritura creativa en la Universidad Autónoma de Barcelona y dirige el Laboratorio de Escritura fundado en 2008. Colabora en medios de prensa como El País (España) y es columnista de diario El Universo.

La editorial Alfaguara acaba de reeditar su libro de cuentos La luna nómada, libro expandido o progresivo, en su cuarta edición  con cuatro cuentos nuevos.

ENTREGA DE LIBROS (NVA.KENNEDY)

TALLERES (LOS CEIBOS)