jueves, 13 de febrero de 2014

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12 años de esclavitud

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Por: Gabriela Celleri

"Yo era un hombre libre", empieza Solomon Northup su relato de cómo fue engañado, drogado y vendido como esclavo a los blancos del sur que lo mandaron a trabajar a los campos de algodón donde recogían el fruto de los árboles hasta que les sangraban las manos. Porque, oh, en esa época cruel de los Estados Unidos, la sangre negra derramada era requisito. Si no sucedía eso, los blancos podían pensar que le estaban fallando a Dios.

Y, en efecto, así empieza el martirio de Northup que cayó en manos de dos tipos de amo: el "amo bueno", interpretado por Benedict Cumberbatch, quien genera cierto respeto hacia Northup por la inteligencia y habilidades de Solomon lo que le acarrea enemigos. Blancos, por supuesto, puesto que ellos piensan que los negros son seres inferiores que no pueden ganarles en absolutamente nada. Sino, pregúntenle a un humillado Hitler cuando Jesse Owens le probó que no era así (perdón, me escapé del tema).

Sin embargo, un número de circunstancias hacen que Northup sea transferido a la mansión del esclavista Edwin Epps que, cómo no, en el nombre del Señor hace y deshace a su cruel, déspota y diabólica manera con, quienes él cree, son inferiores por mandato divino. Me tomo un momento para APLAUDIR, no puede ser menos, la actuación genial de Michael Fassbender. Es impresionante cómo impregna odio y vulnerabilidad a la vez a su personaje, en especial con respecto al personaje de Lupita Nyong'o, esclava por la que tiene cierta debilidad. La escena de la violación es la escena donde se puede ver a Fassbender mezclar estas dos cualidades de su personaje y lo hace con maestría. No puedes evitar odiar al personaje, pero admirar al actor.



Otra actuación digna de remarcar es la de Lupita Nyong'o a la que le pongo mi dinero para que se lleve el Óscar este año. Su personaje es tan desgarradoramente emocional y crudo, y ella lo captura de una manera impresionante: con resignación, pero inocencia. 



Y es que es principalmente eso lo que me fascina de esta película. Por primera vez, toman con toda la crudeza del caso, la realidad, la crueldad, la maldad de la que eran capaces de llevar a cabo los blancos sureños contra los negros y, como dice el personaje de Forest Whitaker en la película El Mayordomo, los encerraban en sus campos de concentración: los campos de algodón. Porque aún no han habido juicios de Nuremberg para EEUU por todas sus crueldades, pero ellos han juzgado y despotricado como si fueran santos cuando ellos mismos tuvieron sus campos de concentración mucho antes que Hitler y la película 12 años de esclavitud lo describe perfectamente.


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