lunes, 25 de abril de 2016

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Un día del libro con Cervantes, por Rosa Huertas

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En el año más cervantino que viviré nunca, el autor del Quijote está omnipresente, hasta hacerse cotidiano. Si miro hacia atrás, él siempre ha estado ahí: cada 23 de abril, cada vez que releo algún capítulo del Quijote en ese viejo volumen heredado de mi abuelo, cada vez que paseo por el barrio de las letras y camino por las mismas calles que él pisó.

Lectores, escritores, libreros, editores, profesores y todos aquellos que amamos los libros y trabajamos para que la Literatura forme parte de nuestra existencia y de la de los demás, marcamos en rojo esta fecha en el calendario. Ninguno de nosotros seríamos los mismos sin los libros leídos.

Y la Literatura nos sale al encuentro en cada recodo de la vida.

Una imagen que me sorprendió hace un par de años me regaló la idea para un libro infantil. Una tarde de otoño paseaba por la calle del León, junto al edificio que se encuentra en el mismo lugar donde estaba la casa en la que murió Cervantes. Levanté la vista, en busca quizá de algún rastro invisible del escritor, y de alguna manera lo encontré. En los balcones del segundo piso descubrí un cartel que rezaba: “stop, desahucios”. Me sobrecogí porque pensé que ese desahuciado podría haber sido el autor del Quijote, que murió casi en la miseria, en ese mismo lugar hace 400 años, a pesar de haber creado al personaje más famoso de todos los tiempos. La idea no dejaba de dar vueltas en mi cabeza: ¿qué pasaría si Cervantes viviese en el siglo XXI?

Así surgió Mi vecino Cervantes, una historia que me ha permitido hablar del escritor a niños y mayores, jugando con esa hipótesis fantástica. Si Cervantes hubiese vivido en el siglo XXI habría sido un desahuciado más, pero nunca habría perdido su capacidad creadora ni su fe en el poder de la palabra.

He celebrado los días previos al 23 de abril con euforia contagiosa. Este año no me he conformado con celebrar el día del libro y querido dedicarle a la Literatura  la semana completa. En los centros escolares se está hablando mucho de Cervantes. Los profesores queremos acercar a los chicos la figura de este hombre singular que tuvo una vida difícil pero que nunca dejó de soñar ni de escribir, que nos regaló historias hermosas y personajes inmortales.

Cada 23 de abril, se trata, en definitiva, de celebrar la fiesta de los libros y la lectura. Y esa fiesta puede tener muchas caras: algunos recitan poemas, otros decoran paredes con frases y versos, algunos leen en voz alta, otros en voz baja; pero lo importante es que nadie se sienta excluido por la Literatura. En tal caso, se estaría perdiendo uno de los grandes placeres de la vida.


Es tan hermoso sumergirse en una buena historia, emocionarse con los versos que alguien escribió hace siglos, vivir la vida de otros que se mueven en nuestra imaginación, visitar lugares que jamás pisó nadie, identificarse con ese personaje que alguien escribió pensando en ti, instalarse lejos de lo cotidiano y aparecer en otro lugar… que me parece que una sola vida no basta para leer tanta belleza. ¡Vamos! No hay un minuto que perder. 

Rosa Huertas es escritora de literatura infantil, su libro Mi vecino Cervantes del sello Anaya, recoge esta experiencia.

Fotografía fuente: www.tandemadrid.com

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