lunes, 23 de mayo de 2016

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Literatura o literatura infantil

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Por Adelaida Jaramillo 

En unas cuantas oportunidades he tenido la distinción de hablar sobre el panorama de la literatura infantil, tanto en el país como en el extranjero.  En mis ponencias he comentado temas de forma y fondo sobre este tipo de literatura, considerada menor, como lo son las tendencias de los lectores, la importancia del currículo escolar, el marketing como estrategia de difusión, la inclusión de títulos juveniles en las listas de bestsellers, programas de fomento para la lectura y, he listado, en varias ocasiones, nombres de escritores “serios” que han publicado títulos para chicos.  Al salir de cada charla me cuestiono si los escritores de literatura infantil son considerados autores serios y, peor aún, si se aprecia a un texto para niños como literatura o, si siempre deberá estar ceñido a la categoría infantil.

En el proceso de investigación de las ponencias encontré a autores contemporáneos como Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez-Reverte, Salman Rushdie, Toni Morrison, los ecuatorianos Rocío Madriñán, Edgar Allan García, Francisco Febres-Cordero, Santiago Páez; pero podría también regresar en el tiempo y citar a escritores como Rudyard Kipling, Arthur Conan Doyle, Jack London, R.L.Stevenson, André Maurois, Oscar Wilde, Julio Verne.  La lista podría estirarse en cualquiera de las tres direcciones y, al repasarla me siguen llegando nombres a la cabeza, entonces me pregunto: ¿Roald Dahl, Gianni Rodari o Michael Ende?, son escritores o ¿son escritores de literatura infantil?

Es irónico que la hermana menor de la literatura sea la que lleve la fundamental carga de formar lectores, lectores que resultan tan o más exigentes que los adultos.  A un niño no se le puede engañar con una mala ilustración o un texto, porque simplemente, no tienen la contaminación del adulto que seguirá leyendo influenciado por la recomendación de un escritor, una columna literaria o un amigo.  El niño rechazará el libro en las primeras páginas; sin embargo, escritores que enganchan a los niños en la aventura de la lectura, como María Fernanda Heredia, Edna Iturralde o Leonor Bravo son presentadas con la etiqueta de escritoras de literatura infantil.

Continúo con las preguntas y reflexiono si los escritores LIJ (literatura infantil y juvenil) no recurren a los mismos procesos que utilizan los autores “serios”.  Intentando escribir para chicos, puedo decir que sí funcionan algunos de los procesos básicos, pero que hay que situarse en otro lugar para poder escribir para ellos, y que debido a que trabajo con ellos, sé cuan difíciles pueden llegar a ser al momento de juzgar.  La escritora Jill Paton Walsh comparaba la experiencia con “adoptar el punto de vista de un niño viendo las cosas debajo de la mesa”, y esta tarea no es nada fácil.

Aunque todavía existan autores que consideren a la literatura infantil y juvenil como un género de menor importancia, debo destacar que escribir para niños requiere de no menos talento literario que escribir para cualquier otra persona. Además de la habilidad para crear una historia, la responsabilidad de escuchar a los lectores e investigar qué les interesa, qué les preocupa y cuál es su visión del mundo, hay que saber comunicarse con los chicos y captar su atención desde la primera línea; hay que recordar qué nos preocupaba cuando teníamos su edad y, finalmente, no debemos olvidar que en este género tan complejo podemos crear desde poesía, cuento, fábula, teatro, novela; y abordarlo no sólo desde lo lírico, lo narrativo y lo dramático, pero también desde lo didáctico.

Con estas inquietudes, los invito a formar lectores desde todos los frentes y, si bien la escuela es importante para lograr este objetivo, el hogar lo es más.  Debemos acondicionar espacios para que los niños asocien la lectura con un lugar entretenido, pensar en el libro infantil como un momento de fantasía y de evasión, y no de aleccionamientos; pero sobre todo, tenemos que leer con ellos, que la lectura sea un vínculo afectivo entre el adulto y el niño.  Solo así podremos responder si lo que leemos es literatura o literatura infantil.

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